martes 12 de octubre de 2010




{ El silencio del mar brama un juicio infinito más concentrado que el de un cántaro más implacable que dos gotas ya acerque el horizonte o nos entregue la muerte azul de las medusas nuestras sospechas no lo dejan. El mar escucha como un sordo, es insensible como un dios y sobrevive a los sobrevivientes. Nunca sabré que espero de él ni que conjuro deja en mis tobillos pero cuando estos ojos se hartan de baldosas y esperan entre el llano y las colinas o en calles que se cierran en más calles, entonces sí me siento náufrago y sólo el mar puede salvarme.}

M. Benedetti